miércoles, 27 de agosto de 2008


Señor, cuando nos mandas a sembrar rebozan nuestras manos de riquezas

sentimos en el alma la pobreza...

Y avanzamos sembrando por la noche

profetas pobres pero confiados

que Tú nos usas como humildes herramientas...

"Cristo tiene confianza en ustedes y desea que puedan realizar cada uno sus más nobles y altos sueños de autentica felicidad"


Benedicto XIV

Del Discurso del Papa Benedicto XVI a los jovenes,


Queridos jovenes: Con amor y convicción, les repito a ustedes, jóvenes aquí presentes, y a través de ustedes, a los jóvenes del mundo entero: ¡No tengan miedo! Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas de su corazón. ¿Hay, quizá, sueños irrealizables cuando el que los suscita y los cultiva en el corazón es el Espíritu de Dios? ¿Hay algo que puede bloquear nuestro entusiasmo si estamos unidos a Cristo? Nada ni nadie, diría al apóstol Pablo, podrá separarnos del amor de Dios, en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Cf Rm 8, 35-39).

lunes, 25 de agosto de 2008




















...SOY UN GRANO DE TRIGO
QUIERO DAR MUCHOS FRUTOS
SER TU TESTIGO POR EL MUNDO


domingo, 3 de agosto de 2008

I Jornada de Mujeres 08


"...la verdad no es una imposición, no es un mero conjunto de reglas, es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos... la verdad es una persona: Jesucristo".
Benedicto XVI

Reflexiones del Santo Padre


"Sin la dimensión de la oración, el yo humano termina por encerrarse en sí mismo, y la conciencia, que tendría que ser eco de la voz de Dios, corre el riesgo de reducirse al espejo del yo""En realidad todos tienen sed de Dios, en lo más profundo existe esta sed; por eso, comencemos primero nosotros, junto con los jóvenes que podamos encontrar; formemos comunidades en las que se refleje la Iglesia, aprendamos la amistad con Jesús, y así, llenos de esta alegría y de esta experiencia, también hoy podremos hacer presente a Dios en este mundo."

"Queridos jóvenes de lengua española, en Cristo se cumplen todas las promesas de salvación verdadera para la humanidad. Él tiene para cada uno de vosotros un proyecto de amor en el que se encuentra el sentido y la plenitud de la vida, y espera de todos vosotros que hagáis
fructificar los dones que os ha dado, siendo sus testigos de palabra y con el propio ejemplo. No lo defraudéis."

ISAIAS 53


Isaías 53
1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído
y a quién se le reveló el brazo del Señor?

2 Él creció como un retoño en su presencia,
como una raíz que brota de una tierra árida,
sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas,
sin un aspecto que pudiera agradarnos.

3 Despreciado, desechado por los hombres,
abrumado de dolores y habituado al sufrimiento,
como alguien ante quien se aparta el rostro,
tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos
y cargaba con nuestras dolencias,
y nosotros lo considerábamos golpeado,
herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías
y triturado por nuestras iniquidades.
El castigo que nos da la paz recayó sobre él
y por sus heridas fuimos sanados.

6 Todos andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su propio camino,
y el Señor hizo recaer sobre él
las iniquidades de todos nosotros.

7 Al ser maltratado, se humillaba
y ni siquiera abría su boca:
como un cordero llevado al matadero,
como una oveja muda ante el que la esquila,
él no abría su boca.

8 Fue detenido y juzgado injustamente,
y ¿quién se preocupó de su suerte?
Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes
y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores
y una tumba con los impíos,
aunque no había cometido violencia
ni había engaño en su boca.

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento.
Si ofrece su vida en sacrificio de reparación,
verá su descendencia, prolongará sus días,
y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz
y, al saberlo, quedará saciado.
Mi Servidor justo justificará a muchos
y cargará sobre sí las faltas de ellos.

12 Por eso le daré una parte entre los grandes,
y él repartirá el botín junto con los poderosos.
Porque expuso su vida a la muerte
y fue contado entre los culpables,
siendo así que llevaba el pecado de muchos
e intercedía en favor de los culpables.


Fuente: http://almaenelcamino.blogspot.com/

domingo, 6 de julio de 2008

I Jornada de mujeres 08- Maristas, Lujan


"No son ustedes los que me eligieron a mi, sino yo el que los elegi a ustedes y los destine para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero"

sábado, 21 de junio de 2008

No hay nada mas lindo que la familia unitta...




En esto reconocerán que son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros

domingo, 15 de junio de 2008

Santidad ( Madre Teresa de Calcuta )



La santidad no consiste en llevar a cabo cosas extraordinarias. Consiste en aceptar con una sonrisa lo que Jesús nos envía. Consiste en aceptar y seguir la voluntad de Dios.

La santidad no es un lujo de unos pocos. Es un deber de todos. Mío y vuestro.
Si realizamos nuestro trabajo por Dios y por su gloria, podemos hacernos santos.

Deberíamos salir al encuentro de las personas. Salir al encuentro de los que están lejos y también de los que viven cerca. Al encuentro de los materialmente pobres, así como de los espiritualmente pobres.

El hecho de la muerte no debería entristecernos. Lo único que debería producirnos tristeza es el hecho de saber que no somos santos.

No es lícito llevar una doble vida. No podemos decir al mismo tiempo quiero y no quiero: quiero ser santo y no quiero serlo. Deberíamos preguntarnos porque no somos santos gozando de la presencia y bendición de Cristo en el tabernáculo y de la posibilidad de recibir su cuerpo y su sangre en la comunión.

El motivo que debe empujarnos a ser santos no debe ser otro que permitir que Cristo viva su vida en nosotros.

lunes, 2 de junio de 2008

I Jornada de varones 08


Señor , toma mi vida nueva , antes de que la espera , desgaste años en mi .
Estoy , dispuesto a lo que quieras , no importa lo que sea , Tu llámame a servir .

Llévame donde los hombres , necesiten tus palabras , necesiten tus ganas de vivir .
Donde falte la esperanza , donde todo sea triste simplemente , por no saber de Ti .

Te doy , mi corazón sincero , para gritar sin miedo , lo hermoso que es tu amor .
Señor , tengo alma misionera , condúceme a la tierra , que tenga sed de Vos .

Y así , en marcha iré cantando , por pueblos predicando, tu grandeza Señor .
Llevare mis manos sin cansancio , tu historia entre mis labios , la fuerza en la oración .




...nos veremos una aurora, y sabre al alcanzarte, que soy yo el alcanzado, que soy yo el alcanzado...

GRACIAS

martes, 22 de abril de 2008

El Amor según los niños...


Un grupo de profesionales le propuso a varios niños, con edades de 4 a 8 años, la pregunta ¿qué significa amor?, y las respuestas obtenidas fueron más amplias y profundas de lo que cualquiera pudo imaginar:

Amor es el primer sentimiento que hay antes de que todas las cosas malas aparezcan.

Cuando mi abuelita empezó a padecer artritis no podía pintarse las uñas de los pies; así que mi abuelito se las pintaba todo el tiempo aún cuando empezó a padecer artritis en sus manos, eso es amor.

Cuando alguien te ama, la forma en que esa persona dice tu nombre es diferente. Sabes que tu nombre está seguro en su boca.

Amor es cuando una muchacha se pone perfume y un muchacho se pone colonia, salen juntos y se huelen mutuamente.

El amor es cuando sales con alguien a comer y le das la mayoría de tus papitas a la francesa sin hacer que esa otra persona te dé de las suyas.

Amores cuando alguien te hace daño, te enojas mucho, pero no le gritas porque sabes que eso herirá sus sentimientos.

Amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado.

Amor es cuando mi mamá hace café para mi papá y ella prueba un poquito primero antes de dárselo, para estar segura de que sabe bien.

Amor es cuando besas todo el tiempo, luego te cansas de besar, pero aún quieres estar junto a esa persona y entonces se hablan más.

Amor es lo que hay en el cuarto contigo en Navidad si dejas de abrir regalos y escuchas.

Cuando le dices a alguien algo malo acerca de ti mismo y tienes miedo de que no te quieran más; pero te sorprendes de que no sólo aún te aman, sino que te aman aun más.

Amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camisa y él la usa todos los días.

Amor es como una viejita y un viejito que aún son amigos aún después de conocerse muy, pero muy bien.

Durante mi primer recital, yo estaba en el escenario muy asustada, miré a toda la gente que me estaba viendo y vi a mi papá saludándome y sonriéndome; él era el único haciendo eso y entonces ya no sentí miedo.

Mi mamá me ama más que nadie, nunca verás a nadie más besarme por las noches antes de irme a dormir.

Amor es cuando mami le da a papi el pedazo de pollo más grande.

Amor es cuando mami ve a papi sudoroso y oloroso y aún así dice que es más guapo que Robert Redford.

Amor es cuando tu perrito te chupa la cara aún cuando lo has dejado todo el día solo.

Yo sé que mi hermana mayor me ama porque ella me da toda su ropa que no usa y después ella tiene que ir a comprar otra.

lunes, 21 de abril de 2008

Los verdaderos milagros


Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante, alumno del sabio.

Terrateniente: me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa que, inclusive, puedes hacer milagros.

Sabio: soy una persona vieja y cansada... ¿cómo crees que yo podría hacer milagros?.

Terrateniente: pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos..... esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso.

Sabio: ¿te referías a eso?, tú lo has dicho, esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo; esos milagros los hace Dios, yo sólo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.

Terrateniente: yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces... muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.

Sabio: esta mañana ¿volvió a salir el sol?.

Terrateniente: sí, claro que sí.

Sabio: pues ahí tienes un milagro..... el milagro de la luz.

Terrateniente: no, yo quiero ver un VERDADERO milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra.... mira hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.

Sabio: ¿quieres un verdadero milagro?, ¿no es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?.

Terrateniente: sí, fue varón y es mi primogénito.

Sabio: ahí tienes el segundo milagro.... el milagro de la vida.

Terrateniente: sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro.

Sabio: ¿acaso no estamos en época de cosecha?, ¿no hay trigo y sorgo donde hace unos meses sólo había tierra?.

Terrateniente: sí, igual que todos los años.

Sabio: pues ahí tienes el tercer milagro.

Terrateniente: creo que no me he explicado, lo que yo quiero.... (el sabio lo interrumpe).

Sabio: te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti.... si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer.

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda; cuando el terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas. El joven alumno estaba algo desconcertado.

Joven: maestro, te he visto hacer milagros como éste casi todos los días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿por qué lo haces ahora que él no puede verlo?.

Sabio: lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le mostré 3 milagros y no pudo verlos.... para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno... no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día. El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido.

Dios mío, me duele


Dije: “Dios, me duele”.
Y Dios dijo: “Lo sé”.

Dije: “Dios, he llorado tanto”.
Y Dios dijo: “Para eso es que te di lágrimas”.

Dije: “Dios, estoy tan deprimido”.
Y Dios dijo: “Por eso es que te di el brillo del sol”.

Dije: “Dios, la vida es dura”.
Y Dios dijo: “Por eso es que te di a seres queridos”.

Dije: “Dios, mi ser más querido murió”.
Y Dios dijo: “El mío también”.

Dije: “Dios, es una pérdida tan grande”.
Y Dios dijo: “Vi al mío clavado en una cruz.”

Dije: “Dios, pero tu ser más querido vive”.
Y Dios dijo: “El tuyo también”.

Dije: “Dios, duele”.
Y Dios dijo: “Lo sé... pero estoy contigo”.

¿Qué son las acciones sin amor?

La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
La justicia sin amor, te hace implacable.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La diplomacia sin amor, te envilece.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La ley sin amor, te esclaviza.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La política sin amor, te hace ególatra.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La fe sin amor, te hace fanático.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La vida sin amor, no tiene sentido.

El secreto que dejó el sabio


Existió un Rey que tenía un consejero sabio; un hombre anciano de avanzada edad, pasos lentos y larga barba blanca; el Rey para cualquier acción o decisión que tomara siempre se dirigía primeramente a su sabio, en ningún momento dudaba en consultarle los problemas y referirle las cosas que sucedían en su reino, sintiéndose siempre seguro de que todo cuanto le decía salía siempre bien.

Hasta que un día el sabio por su avanzada edad enfermó de gravedad… en su lecho de muerte, el Rey, desesperado le decía: -Sabio y viejo amigo, ¿qué voy a hacer sin ti cuando tú no estés?, ¿quién me dará sus sabios consejos y me ayudará cuando tenga problemas que no pueda resolver?… ¿qué haré… qué haré?

El sabio, al ver su desesperación, le entregó un anillo que tenía un compartimento secreto, pero le dijo que sólo y únicamente cuando tuviera un problema que fuera imposible resolverlo… sólo así lo abriera y allí encontraría la respuesta.

El sabio murió y pasaron muchos años; al Rey se le presentaron múltiples
problemas.

En varias ocasiones estuvo a punto de romper el sello y abrir el compartimento de la sortija, sin embargo no lo hizo, posponiéndolo para un problema mayor que no pudiera ser resuelto.

Siguió pasando el tiempo y un día al Rey se le presentó un problema tan grande que no podía resolver.

Pasaron los días tratando de resolverlo, hasta que no pudo más. Se acordó de lo que le dijo el sabio: ¡sólo ábrelo cuando tengas un problema que pienses que no tenga solución!

El Rey rompió el sello y abrió el compartimento secreto. Adentro había un papelito que decía: Esto también pasará.

viernes, 18 de abril de 2008

Hermano/a Jornadista...


...Tienes la oportunidad de dejar este mundo y de seguir al Señor. No dudes un instante. No permanezcas observando lo que queda atrás, en el camino, ni sueñes con tu fantasía, gestando fantasmas en un futuro que no es y que, seguramente, nunca será.

Deja. Aventúrate, en cambio, por las sendas de la Eternidad, que ya están a tu disposición. No sólo no están lejos sino que en este mismo instante se abren para ti.

Tal vez pensabas que alcanzarías una vida mejor mudando de lugar o escapándote del tiempo. Nada de eso. Aquí hallarás una pequeña senda para vivir en el instante y el lugar en que te encuentras y pasar del otro lado. Más allá.

No te turbe tu pasado. No te angustie el mañana. Simplemente estás aquí y ahora con el Señor. Es Él quien te llama.

Y no quieras saber otra cosa. No te pierdas en vericuetos ni te distraigas en tu propio laberinto. No te justifiques buscando razones para escapar de la senda del Señor. Que no te deslumbren los espejismos de un mundo que perece.

Aquí intentamos no caer en el precipicio de la muerte. Aquí pedimos al Señor la Salvación... No pretendemos dar lecciones sino aprender a abrir las puertas de par en par al Salvador.

Abre las puertas de tu alma y reconoce, en ella, una insinuación. Una suerte de invitación a subir mucho más alto. Solo es éste un punto de partida, un CAMINO a transitar, en la VERDAD y la VIDA. Para recorrerlo juntos como hermanos...

miércoles, 16 de abril de 2008

Reflexion personal del Padre Hurtado sobre el Apostolado (3, final)


Después de la acción hay que volver continuamente a la oración para encontrarse a sí mismo y encontrar a Dios; para darse cuenta, sin pasión, si en verdad caminamos en el camino divino, para escuchar de nuevo el llamado del Padre, para sintonizar con las ondas divinas, para desplegar las velas, según el soplo del Espíritu. Nuestros planes de apostolado necesitan control, y tanto mayor mientras somos más generosos. ¡Cuántas veces queremos abrazar demasiado!, ¡más de lo que pueden contener nuestros brazos!

Para guardar el contacto con Dios, para mantenerse siempre bajo el impulso del Espíritu, para no construir sino según el deseo de Cristo, hay que imponer periódicamente restricciones a su programa de apostolado. La acción llega a ser dañina cuando rompe la unión con Dios. No se trata de la unión sensible, pero sí de la unión verdadera, la fidelidad, hasta en los detalles, al querer divino. El equilibrio de las vidas apostólicas sólo puede obtenerse en la oración. Los santos guardan el equilibrio perfecto entre una oración y una acción que se compenetran hasta no poder separarse, pero todos ellos se han impuesto horas, días, meses en que se entregan a la santa contemplación.

Esta vida de oración ha de llevar, pues, al alma naturalmente a entregarse a Dios, al don completo de sí misma. Muchos pierden años y años en trampear a Dios. La mayor parte de los directores espirituales no insisten bastante en el don completo. Dejan al alma en ese trato mediocre con Dios: piden y ofrecen, prácticas piadosas, oraciones complicadas. Esto no basta a vaciar al alma de sí misma, eso no la llena, no le da sus dimensiones, no la inunda de Dios. No hay más que el amor total que dilate al alma a su propia medida. Es por el don de sí mismo que hay que comenzar, continuar, terminar.

Darse, es cumplir justicia; darse, es ofrecerse a sí mismo y todo lo que se tiene; darse, es orientar todas sus capacidades de acción hacia el Señor; darse, es dilatar su corazón y dirigir firmemente su voluntad hacia el que los aguarda; darse, es amar para siempre y de manera tan completa como se es capaz. Cuando uno se ha dado, todo aparece simple. Se ha encontrado la libertad y se experimenta toda la verdad de la palabra de San Agustín: Ama y haz lo que quieras.

viernes, 11 de abril de 2008

Adora y confía


No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente sostenido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda:
todo cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas
apesadumbrado,
triste,
adora y confía...

P. TEILHARD DE CHARDIN

Reflexion personal del Padre Hurtado sobre el Apostolado (2)


Con todo, ¿podíamos rehusar?, ¿no era la caridad de Cristo la que nos urgía? Y, darse a los hermanos, ¿no es acaso darse a Cristo? Mientras más amor hay, más se sufre: Aún rehusándonos mil ofrecimientos, queda uno desbordado y no nos queda el tiempo de encontrarnos a nosotros mismos y de encontrar a Dios. Doloroso conflicto de una doble búsqueda: la del plan de Dios, que hemos de realizar en nuestros hermanos; y la búsqueda del mismo Dios, que deseamos contemplar y amar. Conflicto doloroso que no puede resolverse sino en la caridad que es indivisible.

Si uno quiere guardar celosamente sus horas de paz, de dulce oración, de lectura espiritual, de oración tranquila... temo que seríamos egoístas, servidores infieles. La caridad de Cristo nos urge: ella nos obliga a entregarle, acto por acto, toda nuestra actividad, a hacernos todo a todos (cf. 2Cor 5,14; 1Cor 9,22). ¿Podremos seguir nuestro camino tranquilamente cada vez que encontramos un agonizante en el camino, para el cual somos «el único prójimo»?

Pero, con todo, orar, orar. Cristo se retiraba con frecuencia al monte; antes de comenzar su ministerio se escapó cuarenta días al desierto. Cristo tenía claro todo el plan divino, y no realizó sino una parte; quería salvar a todos los hombres y, sin embargo, no vivió entre ellos sino tres años. Cristo no tenía necesidad de reflexionar para cumplir la voluntad del Padre: Conocía todo el plan de Dios, el conjunto y cada uno de sus detalles. Y, sin embargo, se retiraba a orar. Él quería dar a su Padre un homenaje puro de todo su tiempo, ocuparse de Él sólo, para alabarlo a Él sólo, y devolverle todo. Quería, delante de su Padre, en el silencio y en la soledad, reunir en su corazón misericordioso toda la miseria humana para hacerla más y más suya, para sentirse oprimido, para llorarla. Cristo no se dejó arrastrar por la acción. Él, que tenía como nadie el deseo ardiente de la salvación de sus hermanos, se recogía y oraba.

Nosotros no somos sino discípulos y pecadores. ¿Cómo podremos realizar el plan divino, si no detenemos con frecuencia nuestra mirada sobre Cristo y sobre Dios? Nuestros planes, que deben ser partes del plan de Dios, deben cada día ser revisados y corregidos.